martes, 14 de febrero de 2012

Para siempre? Si, Para siempre.


La polilla de la mesa,
Mis libros rotos,
La puerta que se cae,
La cierra despacio.
Mis ojos que sangran.
Mi boca que camina.
Mi cara que te escucha.
Tus dedos que atravesaban mi espalda,
Y borraban las líneas oscuras.
Tus lunares que yo amaba.
Tus labios que casi nunca bese,
La comisura de ellos,
Por donde encuentro abundancia,
Y calmo la sed.
El delgado ovillo de tu ombligo.
Era mi mundo, 360grados perfectos.
Tus mejillas flacas,
Tu piel blanca.
Y la mía arrugada.
Mi cabello cubierto de nieve.
Llegamos hasta aquí y nunca nos perdimos.
Fuimos y venimos una y otra vez,
Pero nos volvemos a ver.
Nos buscamos en la oscuridad,
Nos amamos en silencio,
Tomamos el camino y lo hicimos nuestro.
Robamos los poemas del uno y el otro.
Escapamos colgando de las estrellas.
Escondí mis versos bajo tu almohada para que me sueñes.
Prendiste en mi boca la pasión, y no un cigarrillo.
Nos sentamos en parques a tomar el té.
Viajamos, escalamos, bailamos.
Tú no eras un buen bailarín,
Yo apenas me movía.
Envejecimos.
Yo podría haber escrito mil veces en tu frente,
Como en una playa,
Te amare por siempre.
Tú querías tomar mi negro cabello,
Negro como la noche,
Y que este día no termine.
Fuimos jóvenes.
Nos conocimos,
Nos desconocimos,
Nacimos.
Para ti cree la vida que nunca acaba.
Pinte mis suspiros en tu pecho.
Y cuando no sabía el camino,
Me quedaba dormida en tus ojos.
Me abrazaba de tu aroma.
Me refugiaba en tu recuerdo
Mi ausencia palpita a tu lado.
Y es triste.
Mi cuerpo de guitarra te extraña.
Yo te extraño.
A veces mi senil memoria inventa historias para divertirse,
Los grillos bailan salsa, por ejemplo.
Mi mente es así.
Trae y lleva rollos de instantes fugitivos.
Pero hay una cosa que nunca me arrancara,
Tú.
Nos enamoramos,
Nos casamos,
Nos reproducimos,
Envejecimos,
Pero quien sabe junto a quien.
Aunque en mi memoria siempre estas,
Inventando otro nuevo cuento,
Cantando una canción al atardecer,
Haciendo alguna locura,
Alegrando mis días.
Yo aún te pinto en mis espejos.
Te escribo.
Son mis lágrimas las letras que caen en la sabana.
Te pienso,
Te siento,
Te amo.

Por siempre e infinitamente.

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