El de labios grandes, anchos, y coquetos
No me provoca.
Su cuello inmenso como las olas, amenaza,
Pero yo no quiero surcar por ahí
Maldita controversia.
Sus fotos en el espejo, las detesto.
No quiero a alguien que sea así.
No quiero a alguien que este obsesionado,
Si esa obsesión no soy yo.
Y a la vez quiero ser libre
Pero deseada, solo por uno, y me basta.
Y ese uno eres tú.
No quiero a alguien con fotos fumando.
Solo admiro fumar en solitario,
En arte y privado.
Fumaria, si pudiera, ya no quiero que alguien me enseñe.
No fumo, le tengo miedo al fuego de las hordas,
Del vacío, de lo rojo, y aspecto punzante.
Las llamas de mi infancia,
No solo las que casi me asfixiaban.
Las llamas que empezaron a consumirme, lentamente,
El cabello, el amor, la admiración.
No más fotos ni reflejos, o gafas Ray ban,
tus ojos son los que necesito como espejo,
y contemplar en ellos mis sueños.
Yo no quiero unos brazos con músculos,
Quiero los tuyos.
Blancos, pálidos, lisos,
Con venas que laten por debajo.
Yo no soy un sol,
Solo puedo ofrecerte mis dos ojos llorosos,
Mi boca que tiembla,
Mi carácter duro,
Mi corazón suave.
El frio que me rodea,
Mi enmarañado y ondulado cabello.
La nostalgia de mis recuerdos,
El sabor de mis lágrimas.
Mi mirada vaga, que se queda suspendida en el vacio,
Y que te extraña.
Mis noches a solas,
Mis silencios oscuros,
Mis ojeras
Que resumen todas las noches
Que me he desvelado pensándote
Y una sonrisa
Que aparece de vez en cuando.
Con este poema
Tonto,
Pausado,
Triste.
Quería poner en orden todo,
Pero voltee la mirada,
No estabas, y eso es normal.
No estabas y esta ausencia me vuelve loca.
Amas mi locura?
Yo te amo a ti,
Aunque seas el chico más tonto del mundo,
Por no amarme a mí.
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